miércoles, 4 de noviembre de 2009

Otra grieta más en el patriarcado.


Los luteranos alemanes, como ya ha ocurrido en América del Norte, han elegido cabeza de su Iglesia a una mujer, Margot Kaessmann, obispo de Hanover. Siento volver a este tema de iglesias y masonerías pero creo que es muy interesante en estos momentos en los que parecen que unos, GOdF, se abren, tímidamente, a aceptar a la Mujer en los trabajos masónicos, y otros se enrocan en su negativa. De estos últimos no he dicho quienes son porque todos lo sabemos y de los otros he dicho “se abren tímidamente” porque aceptar a la Mujer en sus trabajos e iniciarla, no es ser mixto; es asumir que el Hombre y la Mujer pueden vivir y trabajar juntos, algo que está superado en nuestras sociedades. Ser mixto es compartir plenamente y sin cortapisas poder, dignidad y compromiso masónico desde el primer puesto de aprendiz al último de Gran Maestre. Consentir, aceptar, asimilar son verbos que implican una generosidad por parte de quien lo hace, característica del buen patriarca.

El pasado miércoles, al asumir la cabeza de la Iglesia Luterana alemana una mujer divorciada, con hijos, implicada en la vía solidaria de su sociedad, se ha dado otro paso más para abandonar la sociedad patriarcal. Hablamos de sociedad patriarcal y pensamos en el Afganistán talibán, con sus burkas y su prohibición a la Mujer a estudiar; sociedades donde el macho de la especie, el jefe de la familia, manda y decide el futuro de sus hijas y esposas. Ese Patriarcado es el que se está casi superado, por lo menos en esta parte afortunada del mundo, del que aún no hemos salido es del patriarcado de consentimiento. Ese que es oculto a una mirada superficial y el cual aceptamos porque estamos acostumbrados. Ese que indirectamente, por las costumbres sociales, por los roles asumidos, por la educación, hace que a las niñas se les vista de rosa y a los niños de azul; el que considera solo plena a la mujer madre; el que se inculca a las jóvenes el afán de ser supormodel o desear para su quince cumpleaños un aumento de pechos; el que permite estilos de televisión como “Sin tetas no hay Paraíso” o cualquiera de los programas superficiales que hacen aparecer a las mujeres como objetos de deseo, pobres chicas superficiales.



Volviendo a lo nuestro, a nuestro pequeño mundo masónico, ese Patriarcado es el que dice que el hombre es solar, que el rito masónico es solar y que las mujeres no... no encajan, que ellas son más de la luna, de la tierra madre, del lado negativo, mientras que el macho es del positivo. Sol, Luna, cada una de las columnas... definen los generos. Este Patriarcado que admite a la Mujer en segundo plano, es el que vivimos cotidianamente y en la mayoría de la Masonería a diario. Y no hablo solamente de la Masonería mayoritaria, la masculina. También hay mujeres que creen que la vía femenina en Masonería puede ser de ayuda para la búsqueda de unos valores intrínsecos a la Mujer. Bien intencionadas pero, en mi opinión, equivocadas. Al igual que en la educación curricular, compartir el trabajo masónico es la base para una proyección correcta y equilibrada de nuestros valores a la Sociedad. Si queremos un mundo de hombres y mujeres felices hay que rechazar este sutil “Patriarcado del consentimiento” que frena el pleno desarrollo de la Mujer. En mi opinión, esta deriva solo se puede romper con un feminismo militante. Recuerden que “Feminismo” no es “antimacho”, es una herramienta política para equilibrar la sociedad. Reconquistar para la mujer, espacios que se merece. Como dijo Betty Friedman sin asumir que la Mujer se realiza siendo madre, mujer, esposa... si no siendo persona. Un ser humano en un mundo paritario, codo con codo con su socio, amigo, padre, hijo, marido, compañero y hermano.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Por lo que hace a nuestro pequeño universo masónico se da un curioso fenómeno, hay hermanos que dicen defender la mixticidad pero al mismo tiempo no son capaces de desengancharse de las cadenas de una obediencia "cool", con marca y con ciertas posibilidades de medrar en el mundo profano pero que, en el fondo (o quizás no tanto), mantiene algunos importantes resabios machistas y misóginos

Masonería Mixta dijo...

El que esté libre de piedra que tire el primer pecado. ;)

Pablo Campos dijo...

El conseguir cambiar actitudes que generan poder, necesita de un gran trabajo cultural y un componente de renuncia...

Juan dijo...

Hola

Un solo dato. Es incorrecta la apreciacion de que el "GODF se abre timidamente a aceptar a la mujer"

Si no me equivoco, la resolucion final, es que no se mira el sexo de los candidatos. Que sea mujer u hombre no tiene importancia.

Saludos.

Spartacus dijo...

Creo que es conveniente puntualizar el último comentario. El post es de noviembre de 2009, mucho llovió desde entonces aunque no tanto como lo que se podría pensar ya que, según parece, hay una resolución de la CSJM del GOF que, según entendimos algunos, volvía a dejar las cosas en la situaciòn anterior al Convento en el que se aprobó la inciación de profanas. O sea que el sexo sí importa, al menos en algunas (muchas o pocas se me escapa) logias ya que no sería de obligado cumplimiento, en todo caso, la decisión recurrida.
En fin esperemos al próximo Convento y que las cosas se aclaren para pasar de la timidez señalada al siglo XXI.
TAF