Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de abril de 2011

Abril, siempre abril.......y el recuerdo


Una vez más, siempre puntual y fiel a la cita de la nostalgia, llega el 14 de abril. Una vez más, conmemoraciones a diestro y siniestro. Lloremos por lo que pudo haber sido y no fue, aquel régimen que un general golpista nos arrebató, sigamos año a año anclados en la nostalgia, embargados por el dolor que nubla los sentidos y dejemos que la historia siga su curso, que más da. Lo importante es recordar, vivir en el pasado y pensar en lo bonito que era aquello que ya casi nadie conoció y que, en consecuencia y cada vez más, será algo idealizado y de cuyos pecados nadie querrá hablar puesto que de los muertos sólo se habla bien.

Saquemos las banderas a la calle, coloquémonos todos detrás y, en cívica procesión, entonemos la conocida letanía: viva la república, mañana España será republicana. Pase el Día, se olviden los fastos y volvamos a la rutina diaria. El próximo año volverá con otro catorce de abril y volveremos a nuestra fiesta.

Entretanto ¿quien se acuerda de los valores republicanos? el civismo, la libertad, la igualdad, la fraternidad (cristo que bien suenan en francés: Liberté, Egalité, Fraternité), del respeto por la legalidad, el estado de derecho, la separación de poderes y tantas otras zarandajas republicanas pasadas de moda pues son cosas del siglo XVIII y tres siglos son demasiados para una sociedad cada vez más acelerada, y en la que las cosas se hacen viejas cada vez más rápidamente.

Resulta extraño que tanto fervor republicano por las formas no vaya acompañado de un poco, no hace falta demasiado, por el fondo y dejemos de mirarnos el ombligo que el republicanismo no es invento patrio sino foráneo y que en esta España nuestra prendió más por la forma que por el fondo.

Resulta extraño que quienes tan poco hicieron en su momento por aquella república ahora añorada se erijan en paladines de su regreso.

Resulta extraño que entre quienes gritan desaforadamente salud y república (ni saben lo que dicen ni si tan siquiera era algo realmente republicano más allá del eslogan) se encuentren miembros del partido que hoy nos gobierna pero que no acaba de poner algunas cosas en su sitio, la iglesia católica, y todas las demás por ende, donde les toca: en la esfera privada y a todos los efectos; escuela laica y punto; respeto a la dignidad de la persona máxime en los momentos postreros.....

Menos alharaca y más respeto a las minorías, sobre todo a las que escogen una opción sexual diferente; de verdad y no con la boca pequeña, no porque haya que quedar bien o se lleve y no olvidando que aún no hace demasiado tiempo se consideraba esta cuestión como extraña enfermedad merecedora de un buen asilo psiquiátrico.

Más respeto por los derechos humanos incluso de quienes no son como nosotros, emigrantes de aquí al lado o de allende los mares a los que no terminamos de tratar como iguales porque en el fondo no estamos convencidos de que lo sean del todo.

En definitiva menos celebrar el pasado y mirar un poco hacia el futuro. Más educación en los valores republicanos. Hacer ciudadanos y no súbditos aunque quizás esta sea una cuestión que no interese demasiado a unos políticos muy dados al vasallaje y muy poco a conceder sus derechos a la ciudadanía. Que no nos llamen ciudadanos si no son capaces de creer que realmente lo somos y, si de verdad lo creen, que nos dejen ejercer nuestros derechos como tales. No sólo los reyes someten al pueblo a vasallaje, cuando se coarta la libertad y se le ponen trabas a la democracia, a la de verdad y no a la de la formas, se están conculcando los derechos de los ciudadanos.

Es posible que si conseguimos llegar a una sociedad de ciudadanos en la que los valores republicanos, esos que son inherentes al concepto de ciudadanía, estén presentes todos los días del año y en todas las esferas, la república sea algo más que una reivindicación de un día al año como tantas otras cosas que, al día siguiente, se guardan en el cajón esperando la próxima conmemoración.

He dicho

jueves, 2 de septiembre de 2010

REAA, ¿Un rito para todos?

Hace ya algun tiempo que en este mismo blog se comentaba el aspecto humanista, muchas veces olvidado, presente en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA en castellano o AASR por sus siglas en inglés), en las líneas que siguen trataré de profundizar en esa misma línea de pensamiento con el fin de poner de manifiesto las posibilidades de un rito que, a pesar de su antigüedad, es capaz de cobijar bajo sus alas a diferentes y hasta enfrentadas formas de pensamiento, y su innegable adecuación a las necesidades de un siglo XXI altamente globalizado pero en el que se siguen manteniendo importantes peculiariedades locales.

Esas peculiariedades "locales" debemos entenderlas referidas a las propias obediencias que van adaptando el rito a sus propios principios filosóficos y que son capaces, incluso, de dejar el suficiente espacio de libertad para que dentro de su seno lleguen incluso a generarse particularidades locales, en el sentido geográfico del término, que permitan la convivencia en perfecta armonía a las diferentes visiones que de este rito pueden darse.

Acabo de leer un interesante articulo (Ancient and Accepted Scottish Rite : From Troubled Origins to Worldwide Supremacy, de Yves HIVERT‑MESSECA) en el que, entre otros asuntos muy atrayentes, apunta la posibilidad de que este rito pudiera tener su origen en una suerte de rebelión contra la excesiva "cristianización" que la Gran Logia Unida de Inglaterra, a mediados del XVIII, comenzaba a introducir en los rituales y, consecuentemente, en el simbolismo masónico . En mi opinión, a partir de esta posición se abre un importante y a la vez amplio campo de reflexión sobre el significado simbólico de determinados aspectos del rito "escocista" (quizás, en otra ocasión, sería bueno volver sobre el significado del propio término con el fin de deshacer algunos de los muchos malentendidos que aquejan al "rito" por antonomasia de la masonería universal) más allá de cualquier componente religioso y que vendría a potenciar el racionalismo humanista que algunos encontramos en este rito. Puede que esa "laicización" del rito presente problemas para quienes no son capaces de entender la masonería como algo profundamente racionalista y que busca, por encima de muchas otras cuestiones, unir el mayor número de individuos en torno a una idea primordial, la consecución una sociedad guiada por el conocimiento y entregada a la búsqueda de las mayores cotas posibles del mismo. Es bastante evidente que, descargado del componente religioso y de su trascendencia, el número de quienes se pueden ver representados en ella aumentará de forma considerable.

He dicho