viernes, 13 de julio de 2012

Y la masonería ¿Qué dice?


Hace no muchas fechas algunas personas desde distintos blogs y redes sociales se quejaban de la falta de posicionamiento de "la masonería" sobre la actual situación de crísis en la que nos movemos desde hace algunso años. Llama la atención que quienes así se manifestaban fuesen masones, más que nada porque se supone un plus de conocimiento en quienes pertenecemos a la Antigua y Venerable Orden de los Hijos e Hijas de la Viuda.

La masonería, como bien se debería de conocer a estas alturas, no es un ente monolítico, no existe la "internacional masónica", no tenemos en consecuencia, pese a lo que piensan los indocumentados de siempre, ninguna superestructura internacional con una cúpula que decide cómo y de que manera nos posicionamos, quienes pertenecemos a ella, ante los acontecimientos sociales, políticios y económicos. El conocido aserto "un masón libre en una logia libre" define perfectamente "el ser masón", la práctica del oficio como una tarea personal que se inicia en el taller y que cada cual debe llevar a la sociedad de la manera que considere más conveniente.

En cualquier caso, y por lo que atañe a nuestra Orden, es claro que sí se posiciona regularmente ante los problemas de la sociedad en la que nos encontarmos inmersos. Los trabajos sociales de cada una de las Federaciones vienen a dar respuesta a lo que los masones de cada una de ellas entiende como problema más acuciante en cada curso. No se trata de una respuesta inmediata a un problema concreto en un momento puntual sino, más bien, de una reflexión sosegada a una cuestión algo más intemporal. El proceso nace en las logias y de la reflexión de cada una de ellas se llega a una síntesis que la Asamblea anual hace suya y con ello se convierte en el pensamiento de todos y cada uno de los miembros de la Federación. Algo similar ocurre, cada cinco años, con la toma de postura de la Orden sobre una cuestión específica sobre la que se trabaja entre Asamblea y Asamblea Internacional.

La masonería habla pues, otra cosa es que lo haga con la misma letra y al unísono, que también como lo demuestran los trabajos del Espacio Masónico de España (EME). Pero somo organizaciones diferentes con posturas diferenciadas y con "tempos" en ocasiones no coincidentes lo que no significa que sean divergentes.

Por otra parte, y al ser una obviedad no debería hacer falta ni señalarlo, si una corriente masónica determinada -y aquí me refiero a un conjunto de Obediencias unidas por una suerte de ideariocomún- se mueve bajo los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad está hablando siempre y en cualquier ocasión sin necesidad de levantar su voz. El contenido de la triple divisa de la masonería liberal no precisa ni de máyores explicaciones ni tan siquiera de una puesta al día, tiene el mismo valor hoy que en el siglo XVIII. Otra cosa es que se quiera escuchar.

Por si todo lo anterior no fuese explicación suficiente sobre el cómo y el cuando habla la masonería, está la voz de quienes pertenecemos a ella y que nos expresamos de manera frecuente en todo tipo de foros llevando a la sociedad no el pensamiento de "la masonería" obviamente, pero sí el de personas inbuidas de un espíritu concreto y común a todos y que se puede resumir en la comunión en una  "ética masónica", corolario de la triple divisa común a todos nosotros. No será una voz unitaria pero desde luego tampoco disonante. Se diferenciará de la psotura de este o aquel partido o coincidirá con ellos en algún punto, estará más próxima a unos que a otros pero siempre en base al respeto que cada uno de ellos tenga por la suma de lo que encierra la divisa masónica, de toda ella, nunca de cada uno de sus componentes tomados de manera aislada.

Finalmente, estoy convencido de que este blog, obra coral y por ella variada y heterogénea puede ser un buen ejemplo de como y sobre que hablamos quienes estamos en masonería y de forma concreta en nuestro caso de quienes trabajamos desde la mixidad y el internacionalismo, Le Droit Humain. Ahí están nuestros trabajos o los ajenos que entendemos responden  a nuestro ideario, ahí está nuestra voz, nuestra denuncia y nuestro compromiso. La masonería sí habla por la boca de los masones.

He dicho

2 comentarios:

Spartacus DH dijo...

A pesar de todo se echa de menos la voz de los masones españolas y españoles en momentos como los que vivimos en estos días en los que políticos indignos tienen la desfachatez de reirse de aquellos que les mantienen en sus doradas poltronas.

Rafadh dijo...

Estoy de acuerdo con la reflexión. Para mí la Masonería no debe ser una Institución social más, con mayor o menor contenido político. No creo que esa sea su finalidad. Son los masones quienes, como personas individuales, como humanos que siguen un camino o método especial de formación y de mejora personal, los que han de intervenir o participar en las Instituciones Sociales, en las Instituciones Políticas, en las Organizaciones privadas y públicas, en los partidos políticos, en las asociaciones... en definitiva, somos nosotros, y no la Francmasonería, los que hemos de participar en lo público, en lo común, los que tenemos que intervenir defiendo el interés general. No lo haremos solos, hay muchas personas comprometidas con el bien común, con el hecho de que la libertad y la igualdad, no sólo formal sino también material, se extienda al mayor número posible de personas. Personas, que aunque no son masones, y posiblemente no sean conscientes de que persiguen el mismo fin que las personas que acuden a la Masonería, tienen el prurito de trabajar por el progreso de la humanidad. Y entiéndase y medítese bien la idea de progreso, pues ahí radican las importantes diferencias en las doctrinas políticas y económicas. No es tarea exclusiva de los masones participar en los asuntos públicos (entendiendo por asuntos públicos cualquiera que afecte a una pluraridad de personas a cualquier nivel -una comunidad de propietarios también es un asunto público o general, igual que lo es un AMPA en un colegio, una asociación de vecinos o de afectados por cualquiera y diversas causas, o una agrupación cultural, un partido político, el gobierno de cualquier institución pública… y un largo etc.). Es desde el nivel individual donde se parte en esta tarea del progreso de la humanidad, partir desde la Francmasonería podría suponer convertirla en una institución privada que lo más seguro conllevara la desaparición de aquélla como tal, igual que sucedería si la Universidad fuera quien dirigiera los asuntos públicos. La Universidad está para enseñar, son los alumnos y los catedráticos los que deben superar y aportar sus conocimientos para la mejora y progreso de la humanidad. Lo mismo sucede con la Francmasonería (hago un inciso para indicar que es muy difícil, igual que en el caso de la Universidad, hablar de ellas en singular y no en plural -Universidades y Francmasonerías) que está para enseñar al que quiere y es admitido, un método iniciático, ponerle en un camino de mejora personal donde la ausencia de dogmas y el despertar interior están ya presentes en la línea de salida del mencionado camino.
Todo lo anterior no obsta, en absoluto, para que las Logias o una Obediencia, o varias reunidas en el EME o similares o en niveles supranacionales, elaboren comunicados, reflexiones o convoquen actos para expresas las ideas refundidas de las personas, logias, obediencias… que incluyan en cada supuesto. Pero poco más, y como bien se dice en la reflexión que estoy comentando, la velocidad de estos comunicados, reflexiones o convocatorias, por el propio mecanismo de funcionamiento, nada precipitado ni arrebatado, de aquellos nunca irán en un paralelo temporal a la realidad social, es decir, no estarán presentes justo en el momento en que se detecta la punta del iceberg. Todo lo contrario sucede con las personas comprometidas en el progreso de la humanidad (repito, progreso bien entendido), que sí que estarán presentes en el primer momento, incluso antes de que sea avistado el témpano de hielo, pues, como personas reflexivas, observadoras y siempre inquietas, son capaces de advertir, sin oscuros intereses crematísticos a los que servir, los riesgos que aparecen para frenar o destruir el progreso de la humanidad.
Rafa.