martes, 24 de julio de 2012

El buen masón a pesar de Anderson



II.- DE LA AUTORIDAD CIVIL, SUPERIOR E INFERIOR 
El masón, debe ser una persona tranquila, sometida a las leyes del país donde esté establecido y no debe tomar parte ni dejarse arrastrar en los motines o conspiraciones fraguadas contra la paz y contra la prosperidad del pueblo, ni mostrarse rebelde a la autoridad inferior, porque la guerra, la efusión de la sangre y los trastornos, han sido siempre funestos para la Masonería.......
Constituciones de Andersón, 1723

El bueno del pastor Anderson se equivocaba y se contradecía al tiempo ya que mientras que por una parte afirmaba que el masón no debía tomar parte en acciones contra la paz y la prosperidad del pueblo, por otra no dudaba en defender la más estricta sumisión al poder como mejor medio para que la masonería pudiese seguir desarrollándose en paz. Afortunadamente ya no estamos en 1723, tras el  bueno de Anderson vinieron otras personas que entendieron la masonería como un compromiso social y como la vía para alcanzar sociedades más justas y en las que fuese posible una realización del ser humano en felicidad. El nacimiento de Le Droit Humain es una buena muestra de esto. 

A pesar de todo hay una cuestión en la que Anderson acertaba y que es casi lo único que puede ser salvado hoy en día del referido artículo, allí donde dice que el masón no debe tomar parte ni dejarse arrastrar en los motines o conspiraciones fraguadas contra la paz y contra la prosperidad del pueblo, podríamos afirmar "contrario sensu" y sin apartarnos ni un ápice de la doctrina "andorsiana", que el masón debe luchar contra aquellas situaciones en las que se encuentre en juego el bienestar y la felicidad del pueblo. Es decir que quien se considere buen masón deberá manifestarse con los medios que se encuentren a su alcance en contra de cualquier política que lleve la desgracia al pueblo y, en consecuencia, no nos queda más remedio que denunciar las actuales políticas de agresión que sufre la inmensa mayoría de nuestra sociedad con el único fin de que unos pocos medren a costa del sacrificio de muchos.

La política, aquella que se entiende como pugna partidista, siempre debe estar fuera del trabajo en el taller ya que como la realidad nos muestra un día sí y otro también, resulta incompatible con la ética y la manera de entender la sociedad de la masonería. Por el contrario, la gran política, aquella que se preocupa del bienestar de los seres humanos, debe estar presente en el trabajo de aquellos que nos conjuramos para trabajar por el Progreso de la Humanidad.  

No valen medias tintas ni actitudes tibias, el mandato de quienes nos precedieron, de quienes iniciaron una nueva forma de entender el trabajo masónico, era y sigue siendo meridianamente claro, siendo renovado en cada una de las puestas al día de nuestra Constitución Internacional, y por ello debemos dejar claro que las actuales políticas económicas acometidas tanto en nuestro país cómo en otras partes de Europa van en sentido contrario al que exige nuestro compromiso de Libertad, Igualdad y Fraternidad y que, por tanto, deben ser denunciadas sin el menor atisbo de duda por quienes tenemos un compromiso firme de tratar de llegar a sociedades justas y felices.

Ante la actual agresión a derechos fundamentales debemos mostrarnos absolutamente intolerantes y utilizar todos los medios a nuestro alcance para poner fin a un estado de cosas que, de no cortarse de manera inminente, pueden conducir al mayor desastre social de la época contemporánea.  

Si Europa deja de ser el referente en políticas sociales y de igualdad podemos estar seguros que toda la humanidad habrá perdido el mejor faro para encontrar el camino hacia esa sociedad que los masones consideramos el ideal y cuyos cimientos comenzaron a ponerse en nuestro continente no hace tanto años.

He dicho