domingo, 4 de abril de 2010

Encuentro de la Masonería Liberal del Mediterraneo

>




Coloquio abierto  "El Mediterráneo: un puente entre Oriente y Occidente"

La Federación francesa de la OMMI Le Droit Humain, El Derecho Humano auspició el día 27 de marzo de 2010 un Coloquio abierto con el tema "El Mediterraneo: un puente entre Oriente y Occidente.  ¿Puede el conocimiento reciproco y el intercambio entre culturas constituir un vector de acercamiento entre los pueblos del Mediterraneo?"

El coloquio, que contó con numerosos asistentes, tuvo la más alta representación del Supremo Consejo de la Orden en las personas de su Gran Maestra y del Gran Maestro Adjunto. Asistieron la Presidenta de la Federación Española y de la Federación italiana y Delegaciones de la federación griega y de las Logias pioneras de Marruecos y de Israel, todas del Derecho Humano. Asistieron también Delegaciones de otras Obediencias como la Gran Logia Femenina; la Gran Logia Femenina del Rito Menphis Misraim; la Gran Logia Mixta Universal, La Gran Logia Simbólica Tradicional Opera, La Gran Logia de los Cedros del Líbano y hermanas y hermanos de GOdF, GLdF, GLFdF, GLMdF……

El panel de ponentes fue extraordinario: el filósofo y profesor de universidad Charles Coutel; Richard Labevierre, periodista y presidente de la revista Défense; Nadia Weilerr, presidenta de la Asociación “Arab Women’s Solidarity-France”; Didier Doucet, profesor del Instituto de Estudios Europeos y experto internacional de la ONU; Faouzi Skali, antropólogo, filósofo e historiador; Emmanuel Espagnol, historiador; Sophie Dimitroulias, Vicepresidenta de la Asociación de mujeres de Europa meridional; Gahleb Bencheikh, Presidente de la Conferencia mundial de las religiones por la paz y Yacer Layashi, Diplomático y antiguo secretario general adjunto de la ONU.


La Gran Maestre de la Orden, Danièle Juette, abrió el Coloquio destacando, entre otros temas, el del internacionalismo y la mixidad como señas de identidad de la Orden recordando cómo desde el primer Congreso de la Orden en 1920, la diversidad fue considerada como uno de los mayores valores. Reflexionó también acerca del significado de la cultura como sinónimo de libertad; de la práctica de la alteridad que supone la fraternidad y de cómo el humanismo bebe de las fuentes de las tradiciones griega y judía y de los Derechos Humanos.

El Presidente de la Federación francesa, Michel Payen, hizo un recorrido del término cultura y su desarrollo a lo largo de los siglos. Habló de las dos grandes maneras de entenderla, como el cultivo de la razón que supone también la conciencia crítica, o el entendimiento de la cultura como exaltación del genio popular que llevó a la construcción de identidades y que constituyó en algunos casos la base de la separación de los pueblos y una preparación del espíritu prebélico o incluso bélico. Finalmente, abogó por la cultura como punto de encuentro y base del compartir.

El filósofo Charles Coutel, centró su discurso en el nuevo humanismo necesario en el Mediterráneo en el que deben tenderse puentes que vuelvan a conectar el oriente y el occidente.

El periodista Richard Llabevierre, planteó los distintos conflictos políticos actuales que suponen que la mediterránea sea una de las zonas más problemáticas del mundo. Apuntó la necesidad de encontrar nuevos modelos de mediación para la paz.

El profesor Didier Doucet, hizo un análisis de diferentes programas de la Unión Europea y de sus resultados que han tenido unos efectos mucho menos importantes de lo previsto. Es preciso, dijo, inventar nuevas formas de cooperación entre los países del norte y del sur con planteamiento de objetivos imprescindibles para otro tipo de cooperación, como son la paz y la seguridad.

Nadia  Weilerr, planteó la necesidad de lograr un espacio en el que reine el derecho y la laicidad. No puede haber, dijo, paz ni progreso sin un marco de laicidad. Para ello, es preciso ubicar a la religión en el lugar que le corresponde: lo ámbito privado. Afortunadamente, se ha pasado de los estados neutros en la cuestión religiosa al momento actual en el que tienen que ser defensores de la libertad religiosa.

Faouzi Skali, antropólogo e historiador, planteó una original cuestión como base de los problemas del área mediterránea: la falta de alma y aludió al máximo impulsor de la creación de la CEE, Jacques Delors que habló ya en los inicios de lo que hoy es la UE del alma de Europa.

Emmanuel Espagnol, historiador, relató algunos de los problemas políticos más candentes en el área mediterránea y, en especial, el conflicto palestino-israelí.

Sophie Dimitroulias, expuso con gran aporte de datos documentales, la situación de la mujer y solicitó el apoyo de ésta y otras asambleas similares para unir esfuerzos en pos de una mejora real y rápida de los dramas que todavía las mujeres de algunos países viven cotidianamente.

Ghaleb Bencheikh, teólogo, realizó una brillante exposición de la problemática oriente/occidente partiendo desde el propio concepto y su significado.

Para finalizar, se destacaron algunas de las conclusiones sobre las que construir para lograr del espacio mediterráneo un lugar de encuentro, una realidad de unidad respetuosa con la diversidad, una comunidad económica fundada en la libertad de intercambios, un lugar de hospitalidad y perdón y, en definitiva, un espacio de libertad y fraternidad.

Todas las delegaciones presentes de las Federaciones de la OMMI Le Droit Humain, tuvieron un pequeño espacio de tiempo que en el caso de España se aprovechó, además de para el justo y necesario agradecimiento por la invitación y felicitación por la calidad de los trabajos, para anotar cómo con nuestro trabajo interior en los talleres, debemos contribuir a la construcción de los puentes que nos unen y también para fortalecernos entre todos y así lograr para la francmasonería el espacio que nos corresponde en la sociedad.